La Costa Brava contiene todos los ingredientes para ser un destino perfecto: naturaleza, playa, historia, cultura, gastronomía y sobre todo, grandes campos de golf. Para hacer un buen recorrido disfrutando de todos su encantos se necesitan al menos cinco días. Desde los pueblos medievales a los de pescadores pasando por las pequeñas calas, la naturaleza muy bien preservada ofrece imágenes dignas de dejarnos con la boca abierta. Y hablando de boca, es la gastronomía uno de los fuerte de la zona. A su pan tumaca y su chistorra se le unen otros muchos platos basados en la cocina Mediterránea, con los mejores productos de temporada trabajados con profesionalidad para exprimir al máximo los sabores de la tierra y del mar.
Pero no se acaba ahí, la cultura está muy presente gracias a artistas como Dalí. Tanto su museo como casa en la que vivió y creó sus obras más famosas son razones de peso para recorrer una cos-ta disfrutando a la vez de los numerosos campos de golf.

Cadaqués:
Es una pequeña localidad conocida por haber dado cobijo al gran artista Dalí, quien disfrutaba junto a su amada Gala del paisaje de un pueblo pescador con todo el encanto de la costa y la belleza del Mediterráneo. Merece la pena visitar la Casa de Dalí para lo cual deberemos hacer una reserva con antelación.
www.salvador-dali.org

Peratallada:
Pequeño pueblito medieval con la piedra como protagonista absoluto de la arquitectura de las casas y de las calles con infinidad de arcos. Recomendación: un helado elaborado artesanalmente por el considerado como mejor heladero del mundo, un italiano afincado en este pueblo que es un o de sus secretos mejor guardados.

Llafranc:
Precioso pueblo costero aunque un poco más turístico. Presenta unas playas maravillosas de aguas cristalinas y es una gran opción gastronómica. El restaurante estrella Michelín Casamar es una apuesta segura. Sus vistas sobre la bahía logran potenciar más si cabe el sentido del gusto. Una cocina de temporada con productos frescos trabajados con total profesionalidad son su sello de garantía.

Girona:
Es una ciudad a escala humana pero con el atractivo de las grandes ciudades. Dar un tranquilo paseo por el casco histórico y perderse por su entramado de calles laberínticas donde se inicia la historia de la ciudad es el mejor punto de arranque. A nuestro paso nos encontraremos con La Catedral , la Basílica de Sant Feliú, la Muralla y numerosos edificios góticos y renacencistas. Encontrarás también Los Baños Arabes y La Judería.
Las Casas del Río Onyar son también un icono de Girona y una muestra única de este tipo de casas que asoman a un río que podemos encontrar en España, más propio de otros países de Europa. Hay varios puentes que cruzan el río y desde cada uno de ellos se tiene una imagen diferente del colorido de las casas colgantes que asoman al río. Para comer o cenar son muchos los restaurantes y vinaterías que encontrarás en la zona. Recomendamos el Occi.
www.restaurantocci.com
Si queréis algo un poco más especial, el München ofrece una experiencia gastronómica difícil de olvidar.
www.restaurantmunchengirona.com

Golf de Pals:
Desde 1966. Es el primer campo de golf de la Costa Brava. Situado en medio de la finca Arenals de Mar, sobre unas dunas cubiertas por una inmensa pineda plantada hace setenta años, Golf Platja de Pals fue ideado a principios de la década de 1960 por Baltasar Parera Vilar y su esposa, Rosa Coll Llach, quienes aportaron todos los terrenos necesarios, así como la construcción de los nueve primeros hoyos, la sede social y toda la maquinaria inicial para su mantenimiento.
Las obras no empezaron hasta 1964, bajo el proyecto y la dirección del arquitecto inglés Fred Hawtree, que desde el principio actuó en perfecta sintonía con los deseos de la familia Parera-Coll. Los promotores respetaron al máximo la naturaleza, hasta el punto de que no permitieron talar ni un solo pino de la finca que anteriormente no hubiera sido marcado personalmente.
Así, durante el verano de 1966 se inauguraron los nueve primeros hoyos del primer campo de golf de la Costa Brava, y poco después, en 1968, se inició la ampliación con nueve hoyos más hasta llegar a los dieciocho reglamentarios, que se inauguraron en 1970, con la celebración del Campeonato Internacional Amateur de España. Dos años después, Golf Platja de Pals acogió el Open de España 1972.
Desde entonces, está considerado como uno de los mejores campos de golf de España, gracias a su cuidado diseño y construcción, y además ha sido sede de numerosas competiciones internacionales.

Golf PGA Catalunya:
PGA Catalunya Resort cuenta con dos magníficos campos de golf; El Stadium Course, considerado entre los 100 mejores del mundo; y el Tour Course, que ofrece un desafío constante y hoyos espectaculares.

Stadium Course:
Desde su apertura al público, este recorrido imponente y espectacular se ha considerado uno de los mejores campos de golf de Europa, habiendo conseguido recientemente situarse en el ranking como 88º campo del mundo, 3º de Europa continental. Además, ha acogido un gran número de importantes torneos del Circuito Europeo y es objeto de elogios constantes por parte de jugadores profesionales.
La belleza del recorrido puede resultar una distracción ante los numerosos peligros ya que el campo no hace concesiones a los jugadores, sino que exige prestar la máxima atención a unas calles literalmente sitiadas por árboles, bunkers estratégicamente situados y lagos a los que deberá hacer frente en siete de los hoyos más complicados.
Esta multiplicidad de retos hace que los jugadores vuelvan una y otra vez para poner a prueba sus habilidades.


Tour Course
Aquellos que buscan un reto con un grado de exigencia un poco más asequible encontrarán en el Tour Course un recorrido igualmente atractivo, pero más amable. Presidido por abundantes pinos y lagos, se trata de un campo más corto y algo menos difícil que el Stadium Course, aunque el diseño ideado por Ángel Gallardo y Neil Coles lo convierte en un desafío interesante para todo tipo de jugadores.
La mayoría de los hoyos se caracterizan por amplias calles y bunkers estratégicamente situados que no penalizan en exceso aquellos golpes que no salen todo lo perfectos que uno desearía, pero por otra parte, la cercanía de los obstáculos de agua obliga al jugador a mantenerse en constante alerta. Sin duda, el Tour Course constituye un reto más que respetable. El prestigio de este campo procede de su categoría de anfitrión de la final de la PGA European Tour Qualifying School des-de el 2008.