Enclavado en la costa suroeste de Tenerife, Abama Resort se ha consolidado como uno de los destinos turísticos y residenciales más exclusivos de las Islas Canarias. Con más de 160 hectáreas de jardines, villas y servicios cinco estrellas, este oasis de serenidad se ha convertido en refugio de quienes buscan una experiencia donde el lujo
Enclavado en la costa suroeste de Tenerife, Abama Resort se ha consolidado como uno de los destinos turísticos y residenciales más exclusivos de las Islas Canarias. Con más de 160 hectáreas de jardines, villas y servicios cinco estrellas, este oasis de serenidad se ha convertido en refugio de quienes buscan una experiencia donde el lujo y la calma conviven en perfecta armonía. Desde su apertura en 2005, el complejo ha evolucionado hasta convertirse en un referente internacional en turismo de golf, gastronomía de alta cocina –con estrellas Michelin– y servicios de excelencia.
Tras la venta del hotel a la cadena The Ritz-Carlton, Abama centra su actividad en Los Jardines de Abama, Las Terrazas de Abama, su reconocido campo de golf y sus modernas canchas de tenis. El resort alcanza actualmente alrededor de 2.500 pernoctaciones anuales y ofrece espectaculares vistas a la isla de La Gomera. Sus puestas de sol, seguidas de cenas memorables, completan la experiencia de quienes buscan combinar golf, playa y descanso.
En este escenario privilegiado, conversamos con Brendan Breen, una de las voces que mejor conoce la evolución y la esencia del resort. Con una carrera sólida en la gestión hotelera y deportiva en Canarias, Breen ha liderado durante una década la modernización de las instalaciones y ha reforzado el posicionamiento internacional del complejo, especialmente en golf y tenis, guiando proyectos centrados en sostenibilidad y excelencia turística.
“Irlandés con acento del norte de Tenerife”, como dice con ironía, Breen es el primero en llegar y el último en irse cada día. Posee una capacidad de trabajo excepcional y un compromiso que trasciende lo profesional. Su mezcla de rigor, humor y pasión lo ha convertido en una figura clave en el desarrollo de Abama Resort y en uno de los motores silenciosos que sostienen su excelencia.
Brendan, el complejo es magnífico, tanto por su ubicación como por su alojamiento, pero quizá sea la gastronomía su punto de diferenciación.
Sin duda. La primera estrella Michelin de la isla estaba aquí, en la propiedad, en el Jardín Tropical. Contamos con doce restaurantes. Cuando se inauguraron el campo de golf y el hotel, abrieron también el MB de Martín Berasategui y el Kabuki. La restauración es fundamental para ofrecer un servicio cinco estrellas. Estamos siguiendo esa misma línea con el cinco estrellas que abriremos en el norte de la isla, en Puerto de la Cruz: el antiguo Gran Hotel Taoro. Es uno de los hoteles de lujo más antiguos de España, abierto en 1890. Llegó a alojar a ocho familias reales y cerró sus puertas en 1972. Ahora contará con 200 habitaciones, tres restaurantes y un spa, con unas vistas impresionantes de todo Puerto de la Cruz.
¿Qué tipos de cocina ofrecéis?
De todo tipo. En el hotel del golf y en el restaurante Naghara ofrecemos cocina canaria. Luego está el restaurante gastronómico Melvin, de Martín Berasategui. En el golf tenemos el restaurante Atlántico, con almuerzos y cenas, y el restaurante Umami Bar, con cocina internacional y fusión asiática.
Esto es enorme, ¿no?
En total son 160 hectáreas. Para los clientes alojados disponemos de un shuttle interno para moverse sin necesidad de vehículo propio: pueden ir a la playa, a los restaurantes, al golf o al tenis. Contamos con siete canchas donde hemos celebrado importantes torneos de la ATP y la WTA. Es muy fácil desplazarse dentro del resort.
La zona: ¿ofrece además otros atractivos?
El pueblo de Playa San Juan está muy cerca y tiene restaurantes locales de cocina canaria, ideales para salir alguna noche. Algo muy importante es que quienes se alojan en Abama sienten una gran seguridad. Tenemos varios grupos de mujeres que viajan cada año —cuatro o seis amigas— y se sienten completamente seguras dentro del resort. Eso es fundamental para nosotros.
Cómodo y seguro, dos buenas razones… ¿alguna más?
Hay muy pocos campos de golf en el mundo que ofrecen 18 hoyos con vistas al mar. Y luego está el clima: en Tenerife tenemos siete microclimas gracias al Teide, y el de Abama es uno de los mejores. La temperatura se mueve entre 13 y 24 grados todo el año. En invierno estamos entre 18 y 14 grados, y en verano rara vez superamos los 30 ºC. Siempre hay una brisa que hace que jugar al golf sea muy agradable, cualquier mes.
¿Cuándo es la temporada alta?
En invierno. La mayoría de nuestros clientes no puede jugar al golf en sus países en esas fechas, desde aproximadamente el 15 de octubre hasta después de Semana Santa, hacia el 15 de abril. Últimamente estamos notando una temporada media en mayo y septiembre: no son meses de vacaciones familiares, las parejas viajan sin niños, los precios cambian y el ambiente es diferente.
¿También ofrecéis el Spa Sándara?
Sí. Está ubicado en nuestra pequeña plaza de ocio, donde está el supermercado gourmet y el restaurante Tágara. Allí inauguraremos dos restaurantes más el próximo año, probablemente uno de carnes y otro italiano. El spa lleva la marca Támara, la misma que estrenaremos en el hotel de Puerto de la Cruz.
¿Otros beneficios del complejo?
El kids club es un espacio de aprendizaje divertido: los niños plantan, crean jardines y realizan proyectos de ciencias.
Y, sobre todo, el trato humano de nuestro equipo. Se sienten felices y transmiten esa felicidad a los clientes. Por eso quienes vienen aquí se sienten como en casa: cómodos y felices.





















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