Una de las principales virtudes de Lanzarote como destino deportivo, es la posibilidad de practicar deporte en cualquier época, y esto se está convirtiendo en un atractivo muy importante para las personas amantes del golf de países con un clima más inestable. Pocos lugares en el mundo permiten disfrutar de una temperatura media anual de
Una de las principales virtudes de Lanzarote como destino deportivo, es la posibilidad de practicar deporte en cualquier época, y esto se está convirtiendo en un atractivo muy importante para las personas amantes del golf de países con un clima más inestable. Pocos lugares en el mundo permiten disfrutar de una temperatura media anual de 22º, dos excelentes campos de golf con 18 hoyos cada uno y un escenario inédito, formado por una exquisita combinación entre volcanes y el mar.
Durante el periodo comprendido entre los meses de octubre y abril, muchos jugadores y jugadoras procedentes de países como Reino Unido, Alemania, países nórdicos, Holanda, Francia o Irlanda visitan la Isla en busca de la eterna primavera de la que disfruta Lanzarote. Muchas de estas personas son profesionales que organizan viajes para grupos de una semana a destinos con campos de golf, en los que además de entrenar al aire libre, mejorar su técnica y jugar torneos privados, buscan conocer las bondades y gastronomía del lugar que visitan.
En este sentido, Lanzarote es el destino ideal si además quieres experimentar un viaje sensorial y diferente por la red de Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote (CACT), inspirados por la filosofía de su creador, César Manrique. El artista dijo que “nacer en esta quemada geografía en medio del Atlántico condiciona a cualquier ser medianamente sensible”. Bajo esta premisa, una parada obligatoria en la Isla son estos espacios únicos en los que moverse a través de los sentidos.
Además de esos lugares tan singular, la Isla cuenta con una amplia y variada oferta de alojamientos hoteleros que están especializados en el sector del golf, ofreciendo a los visitantes diferentes alternativas de 4*, 5* y villas de lujo, que se localizan en las principales zonas turísticas de Lanzarote, y a muy poca distancia los dos campos de golf. Estos alojamientos ofrecen todas las comodidades que el turista de golf necesita durante su estancia en la Isla, como una oferta gastronómica variada, instalaciones deportivas, spa o la compra de green fees a través de sus servicios de atención al cliente.
Tanto Costa Teguise Golf, con casi 50 años de experiencia, como Lanzarote Golf con un antigüedad de 16 años, destacan por tener equipos con una gran experiencia en el sector, y profesores que han enseñado a miles de golfistas que vuelven año tras año a jugar en sus campos. También cuentan con Pro Shops, que brindan un asesoramiento personalizado y ofrecen la posibilidad de alquilar los palos, buggies, trolleys manuales o eléctricos para todos aquellos que les gusta viajar ligeros de equipaje. 
El golf es un deporte fantástico para jugar acompañado, por eso desde los campos siempre se busca la manera de que los jugadores que no tienen compañeros puedan salir al campo con otras personas residentes en la Isla y que les puedan orientar en sus golpes.
Vivir la experiencia del golf en Lanzarote no solo está reservada a los jugadores que planean sus vacaciones deportivas en la Isla, ya que tanto Lanzarote Golf como Costa Teguise Golf, ofrecen la oportunidad de recibir clases y realizar cursos de golf durante su estancia en la Isla a todas aquellas personas que se sientan interesadas por practicar este deporte.
Pero, en definitiva, si algo valora todo aquel que visita Lanzarote es la tranquilidad que la caracteriza. Si lo que se busca es una escapada de relax, la Isla permite desconectar por tierra, mar y aire. La recomendación, de hecho, es atreverse a sumergirse, literalmente, en el océano Atlántico o darse un salto a La Graciosa. O mejor, pasar una noche en esta pequeña isla subtropical de apenas treinta kilómetros cuadrados, ubicada en el Parque Natural del Archipiélago Chinijo, donde el código de vestimenta es el bañador y un sombrero de palmito.
La aventura se inicia en el momento mismo del embarque en Órzola en uno de los ferris de Líneas Romero que atraviesan el estrecho de El Río hasta Caleta de Sebo. En cuanto se pisa la arena de La Graciosa, uno se ve invadido por una sensación de pertenencia al lugar: bucear en Las Geradias, navegar por los islotes, pedalear en bici por los senderos habilitados hasta alguna playa paradisíaca son actividades que no tienen precio.
En otras palabras, Lanzarote tiene algo diferente que va más allá de lo que se pueda encontrar en cualquier destino de sol y playa. Una Isla en la que la naturaleza y el arte van de la mano, donde sus gentes sienten y viven el compromiso y orgullo de pertenecer a ella, y la comida sabe a mar y a campo, una Isla cuya esencia deja huella. Bienvenidos al Efecto Lanzarote.












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