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Elisa Cook: “Busco con mi obra captar la luz y mi pintura transmite serenidad”

Sus obras transmiten paz pero ella es pura energía. Su pasión por el golf comenzó antes que por la pintura, pero no puede vivir sin ninguna de ellas. Ambas la complementan: con la pintura se relaciona con su yo más íntimo, mientras que en el campo mantiene las relaciones sociales que tanto le aportan.

Elisa Cook es, sobre todo, artista. Barcelonesa de nacimiento, pero ciudadana del mundo. Su capacidad de comunicación es innata y los múltiples idiomas que habla son un mero instrumento. Su sonrisa, su feminidad y su elegancia son su mejor carta de presentación. Cuando Elisa quiera algo, lo logra, así con esfuerzo, trabajo y mucha dedicación ha conseguido atrapar la luz y reflejarla en sus cuadros. Ha realizado más de cuarenta exposiciones por todo el mundo en ciudades como Paris, Salzburgo y New York. Sus obras han colgado en lugares tan prestigiosos como el Palacio de Las Naciones Unidas de Ginebra o el Museo de Nantong ( primer museo de China). Además ha vendido más de ciento cincuenta cuadros. El secreto de su éxito ha sido formarse con los mejores profesores de pintura y trabajar muy duro. Ya desde joven aprendió lo que era esfuerzo. Tras una educación bilingüe en el Liceo Francés, Elisa logró tres diplomas universitarios en Ginebra, entre los que destaca el de Traducción e Interpretación, profesión a la que se ha dedicado hasta que se convirtió en madre. Su talento artístico se haría notable desde joven, cuando ya tocaba la guitarra clásica. Ahora, desde hace seis años, Elisa vive en Marbella. Socia activa del Club de Golf Aloha, disfruta sus días entre la pintura y el golf.

Dos pasiones: golf y pintura ¿Cuál pesa más en tu vida?

No puedo escoger. Las dos, pero se me da mucho mejor la pintura que el golf. Era una buena jugadora y luego con la edad, pues he empezado a jugar menos bien, con un handicap que va subiendo. Pero bueno, no me puedo quejar porque este año he sido campeona en neto de Aloha y escogida la mejor jugadora del año. Y además, he hecho un “hole in one” en Las Brisas, en el hoyo 16.

¿Era el primero?

No, ya había hecho otro en Ginebra.

Elisa, vamos a comenzar por la pintura: ¿en qué te inspiras?

Todo en la imaginación y en el recuerdo. Nunca he sabido ni me ha gustado copiar. Pongo la ópera de fondo y me dejo llevar. A veces comienzo con una idea y acabo con algo totalmente distinto. La definición de mis cuadros es “la búsqueda de la luz”, me encanta dar luz a mis cuadros, por eso me he venido a vivir a Marbella. Mi casa se llama “la Pintaluz”.

¿Qué sientes cuando pintas?

Con la pintura consigo evadirme, es muy terapéutica. Desde que cogí el primer pincel, pintar se convirtió en una necesidad. A veces me despierto pensando en colores o ideas y me levanto a pintar.

¿Qué materiales utilizas?

En general he preferido siempre el óleo y últimamente estoy cambiando. Trato de evolucionar, buscar nuevas ideas, conceptos y colores. Estoy usando muchos colores irisados, brillos, plata oro, oro veneciano, todos acrílicos. Hago acrílico, pero sigo a menudo acabando con el óleo. Tengo un color que me vuelve loca, que es un rojo dorado australiano que sólo encuentro en Australia.

¿En qué estilo colocarías tus obras?

He empezado por el figurativo para aprender. He ido evolucionando hacia lo abstracto y la verdad, me encuentro muy cómoda con el abstracto porque me permite volar más, imaginar más. Tengo un estilo muy propio que son paisajes de agua y de cielo y unas marinas muy estilizadas, que se ven muy monocromáticas al principio pero que, para conseguir las transparencias utilizo cantidad de colores distintos. A veces incluso los uso muy vivos, como un verde esmeralda o un carmín en un cuadro que se ve totalmente azul, pero realmente, tiene muchísimos colores utilizados en transparencia.

¿Cuándo consideras un cuadro acabado?

Muy buena pregunta. Yo hice el cuadro, del que más orgullosa estoy, que es un desnudo de mi hija de espalda. Estaba haciéndolo en un curso y la profesora quería que continuara pero yo sabía que el cuadro estaba acabado. Es muy importante saber cuándo está acabado, sobre todo si se utilizan mucho las transparencias porque si lo recargo, no se puede recuperar.

Pintas mucho cuadros de Venezia, ¿verdad?

Si. Tengo mucha memoria de los colores y de las luces. Venecia tiene una luz dorada en los atardeceres muy particular.

¿Quiénes son tus influencias?

A mí que me encantan, el que más es Zao Wou-ki , VanGoh, los impresionistas y Turner. Se pueden ver su influencias en mí

¿Dónde te gustaría llegar con tu pintura?

Estoy bastante contenta con el resultado de mis obras y con el éxito que tienen. Me gusta que la gente aprecie mi obra. Siempre te gusta el reconocimiento y como artista, me aporta más que el lado comercial.

Cuéntanos alguna experiencias con la pintura

Un señor con un aspecto extraño y le gustaban dos pinturas y no sabía cuál elegir. Al final fue pidiendo dinero prestado para comprar un cuadro. El no podía permitírselo pero se enamoró de mi obra y quiso tenerla igual. También, una psicóloga que abría un gabinete y me lo compró para su sala de espera, para sus pacientes porque decía que transmitía paz. Mi hijo, con sus amigos, cuando están estresados, también miran mis obras para relajarse.

¿Es más difícil la técnica del golf o de la pintura?

En la técnica de la pintura voy envejeciendo y voy mejorando. En cambio con el golf es el contrario. Por mucha técnica que tenga en el golf, desgraciadamente el cuerpo envejece y la velocidad muscular desciende. Para la pintura la edad no me afecta, al contrario, me está dando más madurez.

¿Cuándo comienzas con el golf?

En el 83 porque mi ex marido jugaba al golf. Nos hicimos socios del golf de Ginebra, le apetecía que yo jugara al golf y me apasioné. Incluso más que él. Tuvimos casa de en S´Agaró y fui socia del Golf Mas Nou, compramos una casa en Sotogrande y me hice socia de Valderrama y Sotogrande. Ahora, me he hecho socia de Aloha.

Elegiste Marbella ¿por la luz o por el golf?

Por todo el conjunto. El clima, el carácter, la comida. Soy española y la sangre tira. Despertarme cada día con este sol, este calorcito… yo que he vivido en Ginebra tantos años, es una delicia.

¿Cuánto tiempo le dedicas al golf?

Juego 18 hoyos tres veces por semana. Juego los campeonatos de mujeres, los campeonatos de los fines de semana. Tengo un grupo del nive&wine que jugamos los jueves, me lo paso muy bien.

¿Por qué Aloha?

Miré mucho y dudé mucho entre Aloha y las Brisas. Hay una vida social maravillosa en Aloha. Si juego menos al golf es porque después de cada partido, nos sentamos a comer y a beber. Hay un ambiente social único.

¿Qué es lo que más te gusta del golf?

Pues no lo sé porque es contrario a todo mi ser. Yo soy acelerada y hay que tener paciencia y yo no tengo ninguna paciencia, salvo con los niños, la pintura y manualidades. Me gusta hablar y en el golf prefiero no hacerlo en los campeonatos porque si no, no me concentro. No me gusta andar y en el golf voy caminando siempre. Debe ser el desafío.

¿Qué hizo que te apasionaras entonces?

No sé, pero me gustó desde el principio. Me gusta estar en la naturaleza. Yo creo que el primer campeonato que hice lo gané, sin saber que estaba jugando tan bien y gané un premio tan bonito.. Y yo, que no era competitiva, me volví competitiva y me encantó ganar campeonatos. Que te aplaudan, me encantó. Esa posibilidad de superarse. Me di cuenta que era un deporte en podía ganar y eso me encantó.

Comparte el secreto para estar así de estupenda

No hago nada, tengo buen metabolismo, tengo suerte. Como de todo, me encanta el pan por ejemplo. Me como una barra de pan solo durante una ronda de golf. Me encanta la moda y la elegancia y disfruto transmitiendo mi personalidad en mi forma de vestir.

Las obras de Elisa Cook pueden visitarse en las instalaciones de El Campanario Golf & Country Club. La exposición “A journey into the light” estará allí hasta finales de marzo.