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Julia López Ramírez

Julia López llegó al golf por casualidad. Frente a su casa, en Benahavís, instalaron un tee de prácticas y sus padres la llevaron a probar. Desde el primer momento, y con tan sólo tres años y medio, le entusiasmó el golf y demostró grandes habilidades. Pese a no haber ningún golfista en la familia, sus padres apoyaron su afición con la condición de que no descuidara sus estudios. Ahora, acaba de dar el primer paso hacia su gran sueño, logrando una beca para estudiar en la BLUME. Ilusionada, comprometida y con muchas ganas, así ha comenzado el nuevo curso sabiendo que, a partir de ahora, para ella, el golf es más que un hobby.

No es fácil entrar en la BLUME ya que, al handi-cap tiene que acompañarle un buen expediente académico. Cuando, desde la Federación, llamaron a Julia López para informarla que lo había conseguido, sus padres rompieron a gritar de felicidad y corrieron a contárselo a ella, que en ese momento se encontraba en una competición. Estaban felices porque el camino no había sido fácil. La incomprensión de compañeros de colegio y profesores no le había facilitado llevar adelante sus estudios y, a la vez, competir. Los años de esfuerzo y sacrificios, desde que se fede-rara a los siete años, le abrían ahora las puertas de una de las escuelas de alto rendimiento más valoradas del mundo: “Flipé en colores y me dije -lo has conseguido-. Al principio te cuesta adap-tarte porque no estás con tu madre, estás sola, y tienes que hacerlo todo tú, pero te acostumbras. Además, es más fácil, porque vengo con gente que ya conozco y, como ya estaban aquí, pues me ayudan. Somos cuatro andaluzas”, cuenta Julia.

Ella es consciente que ha entrado en la escuela de la que han salido nombres como Jon Rahm, Carlota Ciganda o Azahara Muñoz, su gran ídolo, y, por ello, sabe que tiene una oportu-nidad única: “Aquí me están ayudando mucho, porque el putt siempre ha sido mi debilidad, pero, por lo demás, el juego largo me lo siguen mante-niendo como siempre. Eso está bien, porque no me gusta que me hagan demasiados cambios. Sé que son buenos profesores los que están aquí, los técnicos y el físico y sé que me pueden ayudar en muchísimas cosas”, comenta. Y, efectivamente, su juego largo impresiona. Con tan sólo dieciséis años, consigue hacer 250-260 metros con el drive. Su condición de deportista, ya que practica fútbol, paddel y enduro, con su padre, la mantiene forma física, porque no le gusta mucho entrenar en el gimnasio, pese a que, cuando acabe en la BLUME, tiene como objetivo cursar los estudios de INEF, en Estados Unidos. Su carácter, extrovertido y empático la convierte en líder natural y es muy querida por sus compañeros. Junto a ellos ha disfrutado la Solheim Cup: “El último día no nos perdimos un minuto. Estábamos todos juntos viéndola en la tele. Cuando iba a tirar el putt Suzanne Petterson, yo esta temblando. Me ponía en su situación y uff… Yo me hubiera muerto… Les hubiera dado y bola y dicho: mira yo no la termino”, nos cuenta entre risas. Pero estamos seguros que lo hubiera embo-cado, porque Julia tiene determinación y es disciplinada, lo que sin duda la ayudará a seguir cumpliendo, triunfando y llegar a “jugar el European Tour y la Solheim cup. Ese sería mi sueño”. Esperamos que sea así y poder contar aquí todos sus éxitos a lo largo de su carrera deportiva. Suerte Julia.