De las olas a los greenes, de la adrenalina a la paz, de un deporte extremo a uno tranquilo. Aparentemente nada tiene que ver el windsurf y el golf, pero si lo pensamos bien, en ambos casos la naturaleza y sus elementos, como el viento; son tan protagonistas que hay que saber dominar o al
De las olas a los greenes, de la adrenalina a la paz, de un deporte extremo a uno tranquilo. Aparentemente nada tiene que ver el windsurf y el golf, pero si lo pensamos bien, en ambos casos la naturaleza y sus elementos, como el viento; son tan protagonistas que hay que saber dominar o al menos, volverlos a tu favor. Lourdes aprovechó su disciplina deportiva y su carácter competitivo para sacar el máximo partido a un deporte que ahora se ha vuelto su pasión. Su carácter extrovertido, su fuerza, dinamismo y compromiso la han convertido en la capitana de Añoreta golf y en Embajadora Solheim Cup 2023.
Lourdes navega desde los los quince años y, a los 18, ya competía a nivel internacional: “cuando saqué el carnet de conducir me pude ir más a Tarifa, que era mi segunda casa. Participé en competiciones de Europa, del Mundo y mi cumbre final fue en Hawaii. Me fui allí, estuve un tiempo entrenando, haciendo fotos y Cuando vine dije – esta etapa se acabó”, recuerda Lourdes y explica su viraje: “Fueron unos vecinos a los que adoro, Carlos y Laura, que son como mi familia, los conozco hace 25 años, quienes me animaron a probar el golf. Para mí en ese momento lo venía muy tranquilo, muy de persona mayor, viniendo de un deporte extremo, con mucha adrenalina. En el 2000 empecé y en el 2001 estaba haciendo ya competiciones”.

Ante la pregunta de si era más difícil el windsurf o el golf, Lourdes se queda muy seria: “menuda pregunta difícil me haces”. En el wind, vas navegando y tienes que controlar tres cosas: el viento, el material y el mar ya está, en el golf no. En tu cabeza te viene cada demonio… hay tantos elementos, tanto naturales como externos que es física, química y matemática cuántica, para que, cuando des un golpe, la bola llegue a 80 metros, al lado de la bandera. Eso es muy difícil, eso sí, en cuanto controlas un poco el tema, disfrutas del golf. Es un estilo de vida, porque además de eso, tienes amistades, viajes, conoces lugares preciosos, creo que es una vida muy sana.” Empezó en Añoreta y ahí se quedó. Su marido también cambiaría un deporte por otro: “Nos enganchamos los dos juntos porque él también navegaba. Siempre hemos hecho los deportes juntos. El es zurdo y tiene un swinazo, lo que pasa es que se lo tiene que creer, tener más confianza” dice guiñándome un ojo Lourdes, quien intenta jugar cuando puede con su marido. Pero además desde que comenzara su labor de capitana, tiene como objetivo el fomentar el golf femenino: “Tengo que intentar que nuestra presencia sea cada vez mayor. Tenemos un grupo que se llama ‘Locas por el golf’, hay que dar a conocer que estamos aquí porque hay muchas mujeres que vienen, pero que siempre juegan con los maridos y quieren encontrar grupos para salir a competir. Debemos hacer piña, conocer otros campos…esa es la función y cuando hay competiciones, tengo que animar a que se inscriban. Ahora hemos organizado el Pink Lady, que es la primera competición femenina que vamos a hacer en Añoreta para pasarlo bien. Queríamos tener un torneo diferente, divertido. Van a venir chicas de Córdoba, de Sevilla, de Granada”, anuncia Lourdes.
También Lourdes es embajadora Solheim Cup: “La idea de ser embajadora fue sorprendente, yo seguía mucho la Solheim. Para mí era de las mejores competiciones que había y cuando surgió la idea y me lo dijo el club, sentí mucha responsabilidad. Me surgieron todo tipo de dudas, pero cuando ves el grupo de las cien embajadoras te entra tranquilidad, porque te das cuenta que todas estamos en el mismo barco, todas remamos en la misma dirección y nos apoyamos unas a otras. Hay excelentes ideas que parten del grupo. La figura de embajadora ha sido muy acertada, también como deportista, va a favorecer a todas las jugadoras que se ven arropadas por las embajadoras”. Acostumbrada por su trabajo a la comunicación Lourdes es amable, cercana y amigable así que si te la encuentras en un campo de golf jugando o siguiendo un a partida con su inseparable cámara de fotos, te animo a hablar con ella, o al menos, decirle #vamosgirls.













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